El Castillo-Palacio de Olite es una de las obras más representativas y queridas de Navarra. Se edificó sobre muros romanos, en los siglos XIII, XIV y en el XV especialmente con Carlos III de Navarra. Fueron años de esplendor. Cuando Navarra se unió a la Corona de Castilla comenzó el declive. Ya no había reyes de Navarra que habitaran en él. Dos incendios y un saqueo lo dejaron irreconocible.

Olite es capital o cabeza de la Merindad de su nombre, creada por Carlos III el Noble en 1407. Las Merindades históricas que, en número de cinco,  Pamplona, Estella, Tudela, Sangüesa y Olite, configuran la división administrativa de Navarra.

Desde estos brillantes momentos y hasta el siglo XIX, Olite experimenta un eclipse político y un fuerte descenso demográfico. Desde entonces hasta la actualidad, Olite ha ido recuperando el pulso de la modernidad gracias a un tejido económico diversificado, que se ha definido por el sector textil, la elaboración de piezas para el automóvil, la agroalimentación, la elaboración de vino de gran calidad, el turismo; y sobretodo gracias también a una alentadora cohesión social entre sus gentes.
 
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