La historia de Olite viene de lejos, tanto que no son muchas las ciudades del mundo que pueden presumir de una vida tan larga.

Recorrer Olite es volver a tiempos pasados. La Edad Media está presente en sus calles, palacios y rincones. El Castillo, impasible, vigila la vida de sus gentes. Olite, ciudad que fue sede real, es además tierra de famosas bodegas y mejor vino.

Por los restos arqueológicos se conoce que en época imperial romana (s. I d.C.) un fuerte cinturón amurallado defendía un pequeño altozano en el que más tarde se fundaría la villa medieval. Además alrededor del núcleo urbano actual se han encontrado restos de villas romanas.

                   
 

San Isidoro de Sevilla en su Historia de regibus gothorum nos ofrece la primera referencia escrita sobre Olite: según el citado obispo de Sevilla, el rey godo Suintila fundó la ciudad en el 621 y la volvió a fortificar para hacer frente a los vascones.

Trás siglos oscuros, la villa de Olite comenzó una etapa de esplendor durante la Baja Edad Media al ser elegida como una de las sedes favoritas de los reyes de Navarra. A partir del siglo XV el rey Carlos III El Noble y su esposa Leonor de Trastámara comenzaron la construcción del espléndido Palacio Real de Navarra en Olite, reflejo del brillo de toda una época.

 
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